jueves, 13 de julio de 2017

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sábado, 24 de junio de 2017

IDEOLOGÍA DEL ODIO Y SOCIOPATÍA

El nacionalsocialismo Alemán fue derrotado hace 72 años por los dueños y amigos de la banca internacional y los aliados comunistas resentidos por una supuesta división de la clase obrera provocada por Hitler y su partido. Tras la caída en 1945 comenzaron a sucederse los bulos y engaños sobre el nacionalsocialismo, la radicalización ideológica de este y la instauración de la propaganda de guerra como versión oficial. De estas corrientes difamatorias y con la posterior ayuda de Hollywood nace la ideología que posteriormente lograría impregnar de odio las ruinas del nacionalsocialismo, convirtiendo así esta ideología en una logia anárquica de radicales.

La ideología del odio

Con la propaganda de radicalización del nacionalsocialismo nacen el mito del odio racial, el antisemitismo y el odio social, entre otros, eliminando así por completo parte de la base ideológica y moral del este y creando una ideología que suplanta al NS desde hace décadas; la ideología del odio, formando así una de las bandas de pandilleros blancos más grandes de todo el mundo.

Debería tratarse como un tema obvio, pero por desgracia no es así, durante los últimos 40 años el NS es captador de todo tipo de enfermos mentales, que encuentran tras esta ideología del odio un lugar donde refugiarse de sus complejos y carencias sociales. No será necesario entrar en detalles, todo el mundo es conocedor del gran pilar de la ideología del odio; la violencia.

Del nacionalsocialismo del arte, la cultura y la política pasamos al neonazismo que nada tiene que ver con el auténtico NS, vestimentas extravagantes, violencia gratuita, música con letras pandilleras, una absurda guerra de bandas contra los homólogos de extrema izquierda, y un contradictorio discurso en el cual se habla de la defensa del pueblo mientras lo que realmente se logra en crear el rechazo de este.

La ideología del odio, causa un gran impacto y atrae a algunos jóvenes con problemas, que ignoran la composición del mundo neonazi, en su gran mayoría compuesto por borrachos, fracasados sociales y extremistas, sin darse cuenta de lo terriblemente ridícula que resulta esta corriente pandillera.

Sociopatía o transtorno antisocial

Sí, ser antisocial, de lo que muchos presumen cual cualidad es un trastorno mental denominado sociopatía, el cual padecen la mayoría de adeptos de las bandas urbanas, y los neonazis no iban a ser menos, Consiste en la incapacidad para relacionarse con facilidad en el medio social, tratar con otras personas y respetar los derechos individuales del vecino. Un egoísmo que deriva en odio, al comprobar que la voluntad de un individuo no se puede imponer a una mayoría de individuos, a su vez este odio deriva en numerosas ocasiones en la creación de grupos ideológicamente muy cerrados. El neonazismo permite al ser antisocial justificar su odio hacia casi cualquier persona o colectivo social y de la misma manera junta al sociopata con personas de corte similar que en vez de tratarse su trastorno mental, lo potencian en una banda urbana.

Un sinfín de homenajes a personajes históricos, conciertos, barriladas y fútbol, esta es la política de los ideólogos del odio, acompañada de vestimentas marginales, haciendo siempre apología de algún tipo de arma blanca o las 4 frases que aprendieron en las películas de Hollywood sobre neonazis. Así bien, algunos son lectores y están familiarizados con la historia del 3R, pero se niegan a abandonar su marginal forma de vida.


El "Adolf Hitler tenía razón" por muy certero que sea, no tiene ningún tipo de credibilidad en boca de un sociopata por muchas explicaciones y argumentos que pueda aportar. Dicho por un condenado por pegar una paliza a un mendigo, borracho, de vestimenta extravagante o una persona a la cual le gusta pegar por fútbol, no tiene ningún tipo de credibilidad para el receptor, y se logra el efecto contrario, ensuciar más la imagen del NS.

Tomado de: 

CEREBROS RAPADOS (NO A LOS SKINS)



Artículo escrito por Ramón Bau, publicado en la revista MUNDO NS No°82 en Diciembre de 1996, en el que se dedica a abordar el tema skinhead.

¿Cómo hacer un Mundo NS dedicado al estilo y la ética sin abordar de cara el tema de los skins? Era imposible, no podía esta vez analizar el tema de forma superficial, ni tratar sólo de comprenderlos, era preciso ir al grano, al centro del tema, costase lo que costase.

Vamos a dar un mero ejemplo de la desastrosa influencia de los skins en el nacionalsocialismo actual: El 9 de Mayo de 1990 un grupo de 'gentuza' entró en el cementerio judío de Carpentras, pintó las tumbas con esvásticas, y sacó a varios cuerpos de sus tumbas, en especial a un anciano de 81 años muerto 10 días antes, al que le pusieron una estrella judía dibujada en el pecho. El 3 de Agosto de 1996 se ha confesado autor Y. Garnier, skin, que ha confesado haber realizado la bestieza esta con 4 skins más, 'para celebrar el aniversario de un líder nazi’. Debido a este horroroso acto los judíos franceses lograron imponer en la Asamblea francesa una propuesta de Ley brutal de represión contra todos los revisionistas, la ley Gayssot, que ha permitido meter en prisión o multar a muchos revisionistas serios y camaradas buenos. Estos skins estaban militando en un grupito 'nazi' relativamente conocido, que cometió el error de aceptar skins en sus filas. Ni decir tiene que semejante acto es repulsivo, impensable entre nacionalsocialistas, y que además ha traído consecuencias terribles para la legislación contra los NS... no contra los skins, sino contra los auténticos NS. El nacionalsocialismo jamás hubiera tolerado una profanación de un cementerio, ni siquiera en plena guerra, con bombardeos terroristas de los aliados, bajo todo lo que se quiera, el estilo y la ética NS puede aceptar no ya una profanación, sino ni tocar un cementerio y un muerto ya enterrado. ¡Eso es propio del enemigo!

Creemos que ya era hora de puntualizar de forma total y definitiva en este tema, tras un tiempo lógico de espera y usar la comprensión. Algunos ya habréis leído en Mundo NS hace unos años un texto sobre los skins, donde indicábamos como había nacido este movimiento, en los barrios obreros Ingleses, y su evolución. Ya entonces indicamos que no había ningún sentido en mantener este movimiento, y que cada día más se estaba convirtiendo en un lupanar, en un refugio de beodos y futboleros, de gamberros y matones, que en nada se parecían al ideal NS. Creo que si en los años 80 podía haber alguna excusa para que algunos jóvenes siguieran creyendo que ser skins era compatible con el NS, especialmente basado en que en sus principios algunos grupos NS importantes los apoyaron, en los 90's hemos ya de denunciar claramente que el tema skin no sólo no es NS sino que ha sido un problema gravísimo para el nacionalsocialismo actual, ensuciándolo en su imagen, engañando a los jóvenes en lo que es el NS y corrompiendo todo el estilo NS a cambio de un matonismo de baratillo infame e impresentable. Muchos camaradas ex-skins que hace tiempo están fuera de ese mundo nos escriben comentándonos su decepción total por ese ambiente, su decadencia, su matonismo y bandolería. Hay revistas skins que ellas mismas denuncian esa barbarie y falta de estilo, pero ya no es tiempo para cambiar lo incambiable, es hora de acabar con un engaño, con una campaña de prensa contra el auténtico nacional socialismo.

Hay algo que si habría que matizar: la culpa de que el movimiento skin se haya introducido entre los NS no ha sido de los skins, ha sido de los NS. O sea, la debilidad, la falta de fuerza y de capacidad de militancia entre los grupos NS ha sido la causa de que los skins fueran admitidos en algunos de ellos. Hay que ser claros en esto: los grupos NS como CEDADE en sus buenos años jamás aceptaron skins, ni nada parecido, pues tenían su propia fuerza y sus propios militantes, no necesitaban a nadie ni nada fuera de sí mismos. Pero la mayoría de grupos NS desde los años 80's son débiles, sus militantes no tienen fuerza, están atemorizados y no tienen valor para salir a las calles a defender sus puestos y actos... entonces es cuando se ha aceptado la presencia de skins como fuerza, y con ello se metió la decadencia en los propios grupos. No echemos la culpa sólo a los skins por su conducta y su imagen, la debilidad y miedo de los militantes NS reales han sido tan culpables como ellos. Muchos camaradas critican a los skins pero pocos dan la cara, salen a la calle, dan el nombre siquiera, se meten en un puesto en conflicto, hay demasiados nazis de pacotilla que se creen que sólo se trata de jugar en el salón de su casa, y no quieren ver la cara de la violencia ni para defenderse, para lo cual no hacen nada que deba defenderse. Pero esto no justifica que se deba recurrir a la barbarie y el estilo infumable para suplir el coraje propio. Si los NS no saben defenderse con valor, si no saben dar el nombre y la cara con estilo, entonces mejor que desaparezcan pues tampoco son buenos NS. Si necesitan a los skins es que son peores aún que ellos.

También podríamos entender en los inicios de los años 80 que algunos jóvenes se vieran enrollados en el tema skin por desconocimiento o novedad. Es cierto que algún skin ha sido luego un buen camarada, pero eso también ya ha terminado, en los finales de los 90's ya no sirve la buena voluntad sólo, ya sabemos el daño que ha causado a la imagen NS el tema skin, y no podemos seguir en esta confusión de estilo y ética. Seguramente aún hay algún skin realmente digno, que sigue de buena fe su camino, seguramente hay algún skin que lucha con fe y buena voluntad en su ambiente por el NS, siempre hay excepciones en todo, es más: conocemos casos de estas excepciones. Pero deben comprender que el movimiento skin como tal ha sido un error y una tragedia para el NS, y que si analizan la imagen y las ideas, formas y estilo de los NS verán que es 'otra cosa', que nada tienen que ver con los skins.

No es posible considerar siquiera como amigos a bandas urbanas que en nada se parecen al ideal juvenil duro pero popular y digno del NS. Las revistas skins ya no tienen sentido. Han tenido tiempo para reconvertirse, ya no hay tiempo para mantener esperanza de que los skins cambien y comprendan su error. Quizás fue incluso un error de Mundo NS el intentar que cambiasen y que salieran de su estilo.

No se puede dar tiempo a este cáncer de nuestra imagen y estilo. Ya no hay dudas ni excusas, muchos skins han abandonado ya estos ambientes y se han incorporado a la lucha NR, si alguien se vio en su momento enganchado por esa rebeldía aparente, ya ha tenido tiempo de comprobar su decadencia total, no hay futuro para los skins, han sido un problema y las buenas intenciones de algunos de ellos han servido sólo para justificar a los más, a los que han manchado la honorabilidad e imagen del NS. El estilo, la ética y la imagen de los nacionalsocialistas necesitan definir claramente las bandas urbanas como lo que son, producto del sistema, del capitalismo, de su pútrido estilo de vida. Son lo que el sistema ha querido crear, las sectas urbanas aunque vayan revestidas de esvásticas no tienen nada que ver con el estilo nacionalsocialista. Hace poco he leído el siguiente artículo, con el título de 'Cerebros Rapados', en una de las mejores revistas NS del mundo, donde escriben camaradas preparados, que han luchado y luchan por un NS serio y formal, en una palabra por un NS con un buen historial de lucha, valor y dedicación:

"Poco podía imaginarse el inteligente Dr. Goebbels que la mayor victoria contra el nacional socialismo no sería obra de sofisticado material de guerra, ni siquiera de radicales medidas policiacas, sino simplemente de la capacidad de crear una moda”.

La moda de los skins. Algo totalmente impensable hace unos años y hoy una realidad evidente. Primero se ha logrado hacer creer a la opinión pública que los skins son NS, posteriormente los skins —algunos sectores de ellos— se sintieron NS, y por fin han logrado que los NS se sientan skins. Se compara la fuerza de choque de la SA en los tiempos de Hitler con las actuales bandas de skins.

Sorprendentemente nadie se avergüenza de comparar una fuerza superdisciplinada, formada casi toda ella por antiguos combatientes de la I Guerra Mundial, con esa horda desorganizada de skins cada uno a la suya.

Algunos —supuestamente nacionalsocialistas— han llegado a afirmar que el partido de Hitler fue en su tiempo la vanguardia que atrajo a los más innovadores, a los intelectuales progresistas y que en cambio ahora el nacional socialismo es símbolo de lo pasado caduco y atrasado, pero que de nuevo con los skins el NS vuelve a ser moderno y se halla en la vanguardia otra vez. Suponemos a nuestros lectores suficientemente capaces de sacar sus propias conclusiones de tales afirmaciones, pero la verdad es que de una manera u otra —¡y aunque parezca imposible!— hay algunos nacionalsocialistas que intentan buscar el lado positivo del fenómeno de los 'cerebros rapados', aunque se mire desde el punto de vista que se quiera, por su forma de ser, hablar, vestir, actuar, pensar —caso de que piensen— y vivir, son precisamente la antítesis del nacionalsocialismo. La prensa nos ha querido vender la imagen de que los 'skins' son 'nazis', y por algún motivo inexplicable los 'nazis' se lo han creído”.

En 'La Vanguardia' del 29/9/95 se publicaba una reveladora entrevista al Jefe Superior de la Policía de Cataluña, donde al ser preguntado sobre el tema decía: "Siempre ha habido peleas entre los muchachos de los barrios. Es cierto que sube el nivel nacional, pero se valora mal la cuestión, se politiza. Estoy convencido de que el 80% de los casos que se nos presentan no tienen nada que ver con la ideología: la mayoría son robos con intimidación. La violencia xenófoba creemos que no llega al 3% de los casos".

A la siguiente pregunta sobre "¿por qué hay otra imagen del asunto?", respondía: "No lo sé. Tenemos datos objetivos del tema. Hay una magnificación. Mucho de esto es delincuencia común. La estética (nosotros diríamos más bien la anti-estética) confunde".

Es decir, que en contra de lo que la prensa repite una y otra vez, la realidad es que la violencia xenófoba es de un 3%, lo que quiere decir que esas bandas de delincuentes atacan a un extranjero simplemente porque resulta ser una presa más fácil, pero igualmente lo harían —o lo hacen— con otra persona, con el inconveniente de que inmediatamente pueden salir vecinos, amigos, etc. que exigen que se esclarezca el asunto. Sería absurdo pensar que si un 3% de los robos con intimidación de los skins tuviese por víctimas a las mujeres de más de 60 años, ello querría decir que los skins odian a las mujeres de esa edad. Los skins como todos los delincuentes, roban o atacan a las personas más indefensas. Y si algunos skins usan símbolos NS, incluso si algunos de ellos creen serlo, lo más lamentable es que algunas personas NS de toda confianza y seriedad puedan admitir la posibilidad de que tales individuos sean una forma especial de nacionalsocialismo. Si el fenómeno skin no desaparece, lo que desaparecerá será el nacionalsocialismo.

Ya no es hora de tibiezas. NO A LOS SKINS. Se debe acabar el tiempo de entenderlos, ahora hay que SEPARARSE de ellos. Que sigan con sus borracheras, su estilo marginal, pero que ni se crean ni sueñen en que tiene nada que ver con el nacionalsocialismo. Son ya historia, un mal sueño.

UNA “NOTICIA” LOCAL Y UN TEXTO DE JORDI MOTA SOBRE LOS SKINS

Recientemente en nuestra ciudad se ha popularizado en medios locales y redes sociales la "noticia", que más parece chisme de barrio, de unos supuestamente autodenominados “neonazis” que golpearon, en un exclusivo sector de la ciudad, a unos chicos por ser "hippies y negros" , la denuncia la hace el concejal Daniel Carvlho a través de su cuenta de twitter e inmediatamente los medios, sin siquiera verificar la situación, han hecho eco de la misma, fue tanto en el boom que salió incluso en medios nacionales, pero lo que llama la atención es que a pesar de él decir que ya había una denuncia, en la nota del canal local Teleantioquia, el personero sale a desmentir diciendo que no existe una denuncia sobre este tema concreto, cabe anotar que en esta ciudad estas denuncias las recibe la Fiscalía y no la Policía como dice el concejal.


Creo que no hace falta ser un genio para darse cuenta de lo que pasa acá, no hace falta ser una persona muy inteligente para entender el lenguaje corporal del señor concejal y darse cuenta que esta armando un circo de lo que parece ser un hecho aislado de una pelea de jóvenes, pero el caso no es si es aislado o no, el caso es el show mediático que se formó en torno a este tema y el trasfondo que tiene realmente y las repercusiones para los NS serios, en este interesante texto de Jordi Mota analizaremos la raíz de esta situación y le daremos explicación, los dejamos con la "noticia" en cuestión y con el texto del fallecido camarada Mota, al cual siempre desde este blog queremos rendirle homenaje no dejando en el olvido su legado.



Creo que el nacimiento de los skins nazis ha sido en parte casual y en parte provocado. Me inclino a creer que originalmente fue fortuito pero posteriormente ha sido aprovechado y explotado como una moda muy positiva para el sistema. Las bandas callejeras no son un fenómeno de ahora, más bien podríamos decir que, como el terrorismo, es un fenómeno propio del capitalismo. Los motoristas desgreñados, con Harley Davidson y chaquetas de cuero son un fenómeno de mi juventud —tengo ahora 50 años— y no precisamente de ahora, la gran diferencia es que ahora van pelados y antes iban peludos. Podríamos decir que, objetivamente hablando, es un fenómeno 'demodé' y que en gran parte está sustentado y apoyado por gente izquierdista de mi generación que evidentemente no tienen nada de nazis. Son, por otra parte, un fenómeno marginal y cuantitativamente poco importante cualitativamente menos todavía. Las organizaciones marginadas —como lo son las nacional socialistas ahora— atraen a gente marginal. Los skins son gente marginal, no marginada.

La supuesta violencia racista de los skins no sólo es practicada por una exigua minoría de los mismos, sino que además toma por víctimas a negros indocumentados que no tienen familiares ni amigos que les defiendan y que no pueden presentar denuncias por su propia situación de ilegalidad. Los skins, pese a proclamarse nazis, o mejor, pese a llevar sus símbolos, nunca han protagonizado ningún acto violento contra los judíos, ni siquiera verbal, pues saben que los judíos pueden ser cualquier cosa menos gente indocumentada y falta de apoyo. Y es que los skins violentos —no todos lo son— escogen a sus víctimas entre adolescentes desarmados, aislados y desprevenidos o entre ancianos o gente que no puede ofrecer resistencia.

Evidentemente desde este punto de vista los extranjeros ilegales son un objetivo perfecto y lo mismo atacan a un negro, a un moro o un 'sudaca’ aunque sea blanco. En los casos —por lo demás poquísimos— en que los skins atacan a inmigrantes indefensos, se produce una gran reacción de la prensa, pero las propias víctimas casi siempre permanecen al margen, mientras que cuando es agredido un hincha de futbol las cosas acaban en los tribunales y los agresores suelen ser realmente castigados. En el primer caso lo que interesa realmente a la prensa es utilizar las agresiones políticamente. En el segundo, ya que las personas afectadas son de aquí, lo que preocupa es el castigo y no la propaganda. El motivo por el cual los skins, que como digo existían como fenómeno social similar en mi juventud —aunque entonces exhibían símbolos nazis con menos frecuencia— han proliferado y además han sentido la necesidad de ampararse en la parafernalia del III Reich, se explica por el hecho de que en los últimos años se ha acabado de forma total con los grupos, editoriales o entidades de carácter nacionalsocialista o próximos a ellos.

Hay que añadir también que los últimos supervivientes de la época del III Reich que podían desmentir y desautorizar a los skins, han muerto casi en su totalidad. Desde hace una docena de años —quizás algo más— no hay más que una versión oficial de lo que son los nazis. Antes los NS calificaban a los individuos similares a los skins actuales como 'Hollywood nazis', es decir, individuos que eran nazis según lo que Hollywood decía que eran. Entonces  represión continua en Europa, no pueden oponer una actitud a otra y no pueden disputar la calle a los skins porque éstos —nazis o no— pese a sus agresiones, son tolerados, mientras los nacionalsocialistas pese a no protagonizar nunca ningún acto violento, están prohibidos en casi todos los países o 'acorralados' en el resto.

Podríamos decir que el fenómeno skin reviste una importancia especial en Europa. Los europeos, quizás en parte con la excepción de Inglaterra, tienen un sentido dictatorial de la política. Cuando refiero a alguna persona que desde que empecé a escribir, en época de Franco, hasta ahora, he tenido siempre la sensación de inseguridad y he tenido dudas sobre lo que era posible escribir, y que consecuentemente para mí tan dictadura era aquella como ésta, las habituales respuestas, de lo que podríamos llamar gente de la calle, es recomendar que no me meta en líos, decirme que mis ideas están anticuadas, que hay que evolucionar, que hay cosas que no deben permitirse que se digan. En definitiva la gente que estaba contra la dictadura de Franco no lo estaba por defender la libertad de expresión, sino para defender SU libertad de expresión. Una vez él puede decir lo que quiere ya existe libertad. Cada vez que refiero que América es el país de la libertad, los interlocutores quedan sorprendidos, pero la realidad es esa.

En Estados Unidos a un ciudadano americano le preocupa que otro no pueda expresar sus ideas. Aquí lo único que preocupa es poder expresar las propias. En USA donde existen partidos nazis, editoriales de igual ideología y muchas paralelas o afines, el fenómeno skin no tiene ninguna importancia. Los nazis son los nazis, los que llevan bandera con la esvástica, pelo corto, son disciplinados, obedientes, son capaces de defenderse incluso en inferioridad de número y también incapaces de agredir incluso en superioridad. Me decía no hace mucho un alemán bien situado económicamente y que por su edad no había vivido en el III Reich —aunque se calificaba a si mismo de NS— que él hubiese combatido a Hitler si en el III Reich estuviese prohibida la discrepancia, la discusión. Sabemos que muchos temas eran objeto de debate y que existían posturas antagónicas, como podía ser el caso de Rosenberg y su 'Mito', que fue atacado y criticado por personas de dentro y fuera del Partido por medio de libros y publicaciones.

Un antiguo y prominente miembro de CEDADE me decía no hace mucho que los skins eran el equivalente del nacionalsocialismo de los años treinta, pues representaban las ideas más avanzadas, tal como Hitler era el vanguardista de su tiempo y arrastraba tras él a la juventud. En cambio decía, los actuales nazis defendían ideas reaccionarias, burguesas, pasadas... Bien, todo esto es una melonada, pues en definitiva la actual sociedad no es más que una copia de la modernidad de los años veinte, la vida disipada, los bailes con ritmo desenfrenado, el arte vanguardista rompiendo con el pasado, la dignificación de la droga, el feminismo moderno, la exaltación del homosexualismo, la libertad sexual, la disolución de la familia, la crítica y descrédito hacia la religiosidad, el desorden (mafia, anarquismo, crimen organizado), el alcoholismo, el progresivo empobrecimiento de las masas junto a un lujo desbordante....

El nacionalsocialismo apareció para oponerse a todo ello. Fue revolucionario precisamente por oponerse a ello y obtuvo el apoyo de las masas por defender la familia, el arte tradicional, el orden y la disciplina, el trabajo, la religiosidad, la vida sana, la dignificación de la mujer y del hombre, la defensa de lo saludable, de lo noble... En los años 30 defender todo esto era ser revolucionario como sigue siéndolo ahora. Es mucho más revolucionario por ejemplo, luchar contra el aborto que luchar a su favor. Pretender que los skins son la vanguardia de la revolución es tanto como pensar que existe una tal revolución. La revolución ya está hecha. Ellos han hecho su revolución. Todos esos valores negativos que se inventaron en los años 20 y que se han aplicado por fin al final del siglo, son su revolución. Y su revolución ha fracasado.

Tuvieron su oportunidad a la vista de la decadencia de los gobiernos burgueses, que habían convertido los valores tradicionales en convencionalismos, que habían desprovisto los valores familiares, laborales, guerreros y éticos de su vitalidad y naturalidad, para transformarlos en fórmulas arcaicas, rígidas y sobre todo dominadas y controladas por una minoría que excluía de sus proyectos a las masas populares. Eso les permitió vencer. Pero ahora son ellos los que desde una actitud minoritaria y oligárquica, han creado una nueva aristocracia del dinero y no tiene la más mínima base en que asentarse toda vez que los grandes valores del hombre occidental, la religión, la familia, la cultura milenaria, la milicia o el trabajo, han sido desacreditados. La actual 'revolución' se asienta únicamente en los negocios y EN EL DINERO. Ahora la auténtica revolución es volver a los valores tradicionales que han existido en Europa y en el mundo occidental ininterrumpidamente con el pequeño lapsus de los últimos años.

En los años 20 todas estas ideas eran esgrimidas desde fuera de los gobiernos. Los gobiernos europeos eran burgueses y se oponían a estos cambios tan drásticos. Ahora los gobiernos burgueses son los actuales y el NS aparece como la revolución que puede defender esos valores tradicionales, pero no desde la óptica de la burguesía, para defender unos valores aristocráticos o unas oligarquías de origen nobiliario o económico, sino para llevar a cabo una revolución socialista como la de Hitler, en cuyo gobierno se construían barcos de lujo pero para uso y disfrute de los trabajadores, donde se creaban grandes conjuntos arquitectónicos —mucho menos grandilocuentes que los que construye el capitalismo, todo hay que decirlo— como representativos de un pueblo que consideraba el trabajo un honor y la cultura un deber, y en el cual vivir de una forma sana, religiosa, solidaria y familiar era lo natural.

En todo este papel, tanto en la revolución NS como en los gobiernos burgueses y capitalistas ahora en el poder, los skins no pintan nada y si algunas personas los identifican con los nazis porque usan símbolos de tal ideología política, también deberían confundirlos con piratas pues con la misma frecuencia usan la 'Holly Roger' (la bandera pirata) y si no los identifican es simplemente porque los periódicos no se lo han indicado así, pues por su aspecto físico están mucho más cerca de la imagen que da Hollywood de los piratas que la que da de los nazis. Lo peor del fenómeno skin no es que algunos de tales individuos se crean nazis o que la prensa los considere así, lo peor es que hay unos pequeños grupos de personas aparentemente juiciosa, con una cierta formación intelectual y que se autocalifican de nacionalsocialistas —aunque sea en privado— que han llegado a creer que los skins tienen utilidad para el NS, pues cuando aparece un skin aparece también un periodista, lo cual trae publicidad y, tal como se ha repetido tantas veces —suponemos que el slogan o refrán debe haber nacido en una escuela de periodismo—, lo más importante es que hablen de uno aunque sea mal, incluso algunos más sutiles dicen, "aunque sea bien".

La verdad, acreditada por los años, es que lo importante es que hablen de uno bien. Por ello los partidos de los que la prensa habla bien ganan y los criticados pierden. Ser conocido es una cosa y popular otra. Para ser conocido basta que la prensa hable mal de uno, y en definitiva para ser conocido basta con decir o hacer cualquier estupidez. No hace falta tirar una bomba en la platea del Liceo como hicieron los anarquistas, basta con tirar una ración de chocolate con churros para salir en la prensa. Para ser popular es preciso que la prensa hable bien, al menos una parte de ella. Y las ideologías políticas pretender ser populares y no conocidas. Los skins no tienen más utilidad que la de servir de coartada para prohibir o limitar la libertad de expresión de los auténticos NS, apoyándose en actos vandálicos cometidos por skins, aunque junto a unos pocos actos gravísimos, en la mayoría de los ocasiones se trate de cuestiones de no mucha importancia, que son pese a todo convenientemente aireadas por la prensa.

Sin embargo creo que el fenómeno skin perderá progresivamente importancia, al menos en cuanto a la minoría que se autoproclama nazi o usa sus símbolos. Eso es lo previsible viendo el riesgo que conlleva ser skin-nazi, pues mientras un skin cualquiera puede proclamar en TV que hay que acabar con los capitalistas, por ejemplo, y ello no le supondrá probablemente ningún problema, si dice lo mismo de los negros, por citar un caso concreto, tiene el juicio y la condena asegurada.

Esto va a hacer que los skins se lo miren mucho antes de proferir bravuconas opiniones sobre temas que ya han notado que son peligrosos. En cierto modo lo normal sería que se permitiese hablar libremente a los skins-nazis toda vez que ellos confirman con sus opiniones lo que la prensa dice que es la ideología nazi. Sin embargo, lógicamente, cuando dicen cualquier insensatez, hay un clamor de protestas, con lo cual también los skins-nazis desaparecerán como han desaparecido los nacional socialistas, aunque unos por decir barbaridades —los skins— y los otros por negarlas. Sea como sea la figura del nacional socialista no es otra que la que nos ofrecen los documentables de propaganda del III Reich. En primer lugar no existe un NS de antes y otro de ahora. Hay un único NS, el de antes. Por otra parte no es lógico ningún cambio sustancial de lo que era un NS.

Entre los cristianos de hace 100 años y los de ahora hay muchas más coincidencias que divergencias, más bien podríamos decir que casi todo son coincidencias, y lo mismo suele ocurrir con cualquier ideología.

Si determinada ideología entra en conflicto con su época lo normal es que desaparezca y no que se adapte a ella. Aquellos que se llaman NS y discrepan del pasado constituyen en todo caso una nueva ideología, pero nada o muy poco tienen que ver con la anterior. Ahí tenemos el ejemplo entre los comunistas, que ante una situación similar han optado por cambiar de nombre y de símbolos. Es totalmente absurdo que alguien utilice los símbolos del III Reich y ofrezca exteriormente una imagen totalmente diferente, tanto física como anímicamente, de lo que puede verse en los documentales de propaganda de aquella época. El NS era un hombre de orden, disciplinado, religioso, amante de la naturaleza y la familia, respetuoso con sus enemigos y con un profundo espíritu de lucha. A este respecto es indiferente que se cometieran o no crímenes, pues ello no modificaría el estereotipo del militante NS, ello únicamente demostraría que habían sido engañados y traicionados por sus máximos dirigentes. De la lectura de los textos NS surge una imagen, de las películas de Hollywood otra. Quizás habrá que dar la razón a un muy buen amigo mío que en el momento álgido de una discusión le dijo a su oponente: "Yo no tengo nada a hacer frente a Ud, ya que yo he leído muchos libros y Ud. ha visto mucha Tele".

Ese es el problema y esa es la explicación del fenómeno skin. Al menos eso creo yo.

Saludos afectuosos


Jordi mota

viernes, 9 de junio de 2017

JUAN FORERO NAVAS - EL ESTADO PATRIA

Este libro es de vital importancia para entender el contexto histórico colombiano del Nacional Socialismo, en nuestra línea revisionista, los instamos a descargar este texto, raro y difícil de conseguir, que gracias a nuestro camarada el profesor Johan Carlos P. podemos tener hoy escaneado, en alta resolución y en descarga directa, no esta de más reiterar que el contenido que aquí se expone sólo tiene carácter informativo, histórico e investigativo y su único objetivo es aportar datos y fechas para el enriquecimiento intelectual y espiritual del lector, invitándolo a sacar sus propias conclusiones.





lunes, 22 de mayo de 2017

CATÁLOGO SIGFRIDO CASA EDITORA

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lunes, 30 de enero de 2017

30 DE ENERO DE 1933



"...Con la velocidad del viento se difunde la noticia. Un escalofrío estremece a las masas. Ni la radio, ni menos aún la prensa pueden seguir el ritmo fulmíneo con que la palabra liberadora vuela por las calles; penetra en todas las casas, en todos los negocios, en los túneles de los subterráneos y sobre los andenes. Corre desde el lejano sur hasta el extremo norte, al este y al oeste y otra vez vuelve al centro, para juntarse allí en un impetuoso golpe de ola.

Hitler! Hitler!, exclama la gente y cada segundo lleva su nombre un kilómetro más lejos: Hitler ! Hitler! No gritan: Hitler es canciller del Reich! o Hitler ha formado gabinete! No. Gritan solamente su nombre: Hitler! Hitler! Fue la conmocionante irrupción de júbilo de todo un pueblo. Únicamente su nombre domina las calles, domina Berlín, Prusia, el Reich.....el mundo..."