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CINCO PILARES DEL POPULISMO COMUNISTA

El populismo, que lleva años afianzado en los gobiernos de Hispanoamérica, ha irrumpido recientemente y con fuerza en España de la mano de Podemos. Para entender este fenómeno tan arraigado en esta parte del continente americano, los autores analizan la anatomía de la mentalidad populista, en la página web www.abc.es, recientemente, han publicado un artículo que habla sobre los cinco pilares del populismo comunista [1], ideología política que según los politólogos, Axel Kaiser Barents-von Hohenhagen y Gloria Álvarez Cross ha arruinado Hispanoamérica.

Como nacionalsocialista no estoy de acuerdo con muchos de sus postulados ya que a pesar de ser politólogos, pienso que como muchos académicos,  no han profundizado lo suficiente en el tema del fascismo y nacionalsocialismo, eso se nota en la posición que adoptan frente al tema, una posición totalmente vendida al sistema, o si bien lo han hecho, asumen una postura que no vulnere su situación frente a una opinión pública que es peor que un tribunal de la inquisición en cuanto al tema del NS o el fascismo se refiere,  de hecho, estos dos personajes como conclusión de su libro proponen que la alternativa política al comunismo populista es construir un nuevo republicanismo liberal a partir de la recuperación de las instituciones, la educación y el uso de las nuevas tecnologías[2], sin embargo, rescatamos muchos apartes de su libro y vamos a citar textualmente el artículo de  www.abc.es, sin ponerle o quitarle nada, como siempre desde este espacio lo invitamos a tener criterio a sacar sus propias conclusiones y rescatar lo bueno de este texto sin importar si no estamos de acuerdo un 100% con lo que dice, pero estamos seguros que con sinceridad encontrará los puntos en los que sí tienen razón y los sabrá aprovechar para su enriquecimiento intelectual y espiritual.

1. El «Pueblo» contra el «antipueblo»

El líder populista distingue en su discurso el «pueblo» del «antipueblo», y él es quien encarna el «pueblo». Los autores del libro mantienen que esta dualidad «fomenta el odio en la sociedad dividiéndola entre buenos y malos», y recuerdan el lema del Che Guevara en 1967: «El odio como factor de lucha».

Una vez establecido quién es el enemigo, «el segundo paso consiste en eliminar la libertad económica», siempre dentro de una «adoración febril del poder del Estado, su motor último». Según Kaiser y Álvarez, el populismo es estatista y, «más allá de la complejidad de las comparaciones, ideológicamente, gente como Mussolini, Hitler, Stalin y Mao estuvieron en la misma trayectoria de un Chávez, Perón, Castro, Iglesias». El fascismo y el nazismo están inspiradas en gran parte en el socialismo marxista, argumentan los dos politólogos.

2. El líder «salvador» frente a los otros

La culpa de todos los males la tienen los otros, ya sean los ricos, los «gringos», el capitalismo o la CIA. El político populista siempre es la víctima y se presenta como el «salvador» que pondrá «fin a la conspiración conjunta de las oligarquías nacionales y los perversos intereses capitalistas internacionales».

Kaier y Álvarez explican que este complejo surgió hace varios siglos con el filósofo Montaigne, con la idea de que «el mercado es un juego de suma cero donde lo que uno gana se debe a que otro lo pierde».

Una idea, la de culpar a otros de los propios errores, que ha sido desarrollada por sucesivos autores a lo largo del tiempo y «sigue estando tan viva como nunca». Es una característica esencial de los populismos latinoamericanos.

3. Paranoia antineoliberal

«El«neoliberalismo» es una especie de genio maligno que amenaza con sumergirnos en las tinieblas para siempre», escriben en «El engaño populista». Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, Kirchner en Argentina...

Todos han señalado al «neoliberalismo» como causante de las desigualdades y ofrecen el socialismo del siglo XXI como salvación. No saben que el término, acuñado en 1932 por el intelectual alemán Alexander Rüstow, hacía referencia a un camino intermedio entre el capitalismo y el socialismo.

En su origen, el «neoliberalismo» estaba «más cercano al mundo socialista que al mundo propiamente liberal». Según los autores del libro, el uso populista del «neoliberalismo» es una trampa para justificar moralmente su «indefendible ambición de poder». Los números demuestran que los ingresos de los pobres son diez veces mayor en los países con más libertad económica que en los que esta queda restringida: «No es lo mismo ser pobre en Suiza que en Venezuela».

4. «Destruir la democracia desde dentro»

Si el socialismo clásico aspiraba a derrocar el orden burgués a través de la revolución violenta, el populismo «pretende llevar adelante su programa autoritario aprovechando los mecanismos electorales para destruir la democracia desde dentro».

Según su lógica, quienes se oponen a las decisiones de las mayorías gobernantes son «golpistas o antidemocráticos». Kaiser y Álvarez se detienen en Pablo Iglesias, «el más leído y escrito entre la nómina de populistas actuales», quien declaró que la democracia «es el movimiento dirigido a arrebatar el poder a quienes lo acaparan (el Monarca o las élites) para repartirlo entre el pueblo». La idea de democracia del líder de Podemos es «aquella que propusiera el verdugo Maximiliano Robespierre en tiempos de la Revolución francesa».

Cuando el secretario general de Podemos dice que la democracia solo es posible si desaparecen los privilegios de la clase dominante en favor de la mayoría desfavorecida, en realidad está diciendo que «la democracia equivale al socialismo, es decir, a la redistribución igualitaria de la riqueza», dicen los politólogos. Advierten de que Iglesias usa el concepto de democracia como una «mascarada, una verdadera farsa para avanzar proyectos populistas que buscan apariencia de legitimidad popular».

5. «Igualdad en la miseria»

El discurso populista, influenciado por el marxismo, se articula a partir de la igualdad material. Pero los propios líderes socialistas vulneran sus principios: Fidel Castro, con un patrimonio de 900 millones de dólares, es uno de los políticos más ricos del mundo. «Siempre es una élite la que reemplaza a otra», advierten Kaiser y Álvarez: «A lo sumo se puede decir que el populismo socialista ha logrado cierta igualdad, pero una igualdad en la miseria». La consecuencia de este igualitarismo es la corrupción: Transparencia Internacional sitúa a Venezuela al nivel de países como Haití y Corea del Norte.



[1] http://www.abc.es/espana/abci-cinco-pilares-populismo-comunista-201605160318_noticia.html
[2] http://www.planetadelibros.com/libro-el-engano-populista/211809

3 comentarios:

  1. Ningún modelo económico puede erradicar la pobreza material, lo se porque Jesús dijo: "los pobres siempre los tendrán". Por otra parte, la mejor manera de crear forajidos y delincuentes es desmotivar el esfuerzo dándole limosnas que nunca satisfacen las necesidades básicas. El Venezolano pierde 8 y 12 horas en una cola para comprar harina y margarina subsidiada y no se da cuenta que ese tipo de alimentación lejos de nutrir, daña la salud

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  2. Citar a un liberal como Axel Kaiser, grave Holguín grave...

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    1. Hace falta comprensión de lectura amigo, hay que entender el contexto en que se cita, en especial en la frase "Como nacionalsocialista no estoy de acuerdo con muchos de sus postulados"

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