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DECLARACIÓN DE DOMINIQUE VENNER


“Serán necesarios gestos nuevos, espectaculares y simbólicos, para conmover las somnolencias, sacudir las conciencias anestesiadas y despertar la memoria de nuestros orígenes. Entramos en unos tiempos en los que las palabras tienen que ser autentificadas con actos”.
—Dominique Venner


Hoy 21 de mayo de 2016, junto a mi pequeño hijo y un gran amigo y camarada en un solemne y sencillo acto, en algún bosque de Santa Elena, Antioquia, rendimos homenaje a Dominique Venner, recordamos su vida, su memoria y con la fuerza de nuestros corazones y con los ojos y las almas fundidas en el fuego de la runa de la vida (Elhaz), invocamos su protección para nosotros, para nuestros amigos en Europa y sobre todo para Occidente, pues deseamos su salvación, así como también rechazamos la aniquilación del pueblo europeo, de la raza blanca y de todas las identidades; en mi circulo más cercano siempre hablo con optimismo del futuro de occidente, siempre resalto la importancia del legado de la raza blanca en todo tiempo, en todo lugar y sobre todo en todo momento histórico, hoy le quise inculcar a mi pequeño hijo la trascendencia de escuchar a los sabios, de amar su herencia ancestral, de escuchar el llamado de su sangre, la importancia de reconocer y honrar el sacrificio de un mártir, aunque muchos crean que a su corta edad no pudo haberlo entendido, se que lo hizo y participó activamente de todo el montaje que ven ustedes amigos lectores en estas fotografías que quisimos compartirles muy humildemente, desde Memorias del Pasado los invitamos a reflexionar y a pensar en las palabras y el último acto de vida de Dominique Venner, un llamado de atención, un clamor desgarrante que pide a toda la juventud luchar por los verdaderos principios de un mundo acorde al orden natural, por ideales nobles y más altos, firmes y duraderos que los que ofrece esta podrida época donde desgraciadamente nos tocó vivir, pero no es tiempo de lamento, es tiempo de acciones reales, somos jóvenes y vitales, somos los soldados que nunca capitulamos, somos los guardianes de occidente, aquellos que juramos amar y defender el legado de nuestros ancestros, somos aquellos que jamas se dejaran vencer. ¡SALVE DOMINIQUE VENNER!


Declaración de Dominique Venner:
las razones de una muerte voluntaria

Estoy sano de cuerpo y de espíritu, y estoy lleno de amor hacia mi mujer y mis hijos. Quiero la vida y no espero nada más allá de ella, salvo la perpetuación de mi raza y de mi espíritu. Sin embargo, en el ocaso de esta vida, ante peligros ingentes que se alzan para mi patria francesa y europea, siento el deber de actuar hasta que aún tenga fuerzas para ello. Juzgo necesario sacrificarme para romper el letargo que nos agobia. Ofrezco lo que me queda de vida con intención de protesta y de fundación. Escojo un lugar altamente simbólico, la catedral Notre-Dame de París que respeto y admiro, esa catedral edificada por el genio de mis antepasados en sitios de culto más antiguos que recuerdan nuestros orígenes inmemoriales.

Cuando tantos hombres se hacen esclavos de su vida, mi gesto encarna una ética de la voluntad. Me doy la muerte con el fin de despertar las conciencias adormecidas. Me sublevo contra la fatalidad. Me sublevo contra los venenos del alma y contra los deseos individuales que, invadiéndolo todo, destruyen nuestros anclajes identitarios y especialmente la familia, base íntima de nuestra civilización multimilenaria. Al tiempo que defiendo la identidad de todos los pueblos en su propia patria, me sublevo también contra el crimen encaminado a remplazar nuestras poblaciones.

Como el discurso dominante no puede abandonar sus ambigüedades tóxicas, les corresponde a los europeos sacar las consecuencias que de ello se imponen. No poseyendo una religión identitaria a la cual amarrarnos, compartimos desde Homero una memoria propia, depósito de todos los valores en los cuales podremos volver a fundar nuestro futuro renacimiento rompiendo con la metafísica de lo ilimitado, origen nefasto de todas las derivas modernas.

Pido de antemano perdón a todos aquellos a quienes mi muerte causará dolor, y en primer lugar a mi mujer, a mis hijos  y nietos, así como a mis amigos y fieles. Pero, una vez desvanecido el choque del dolor, estoy convencido de que unos y otros comprenderán el sentido de mi gesto y trascenderán, transformándolo en orgullo, su pesar. Deseo que éstos se concierten para durar. Encontrarán en mis escritos recientes la prefiguración y la explicación de mi gesto.


Crédito de las fotografías: 
Memorias del Pasado

2 comentarios:

  1. Santa Helena, ese lugar apartado de la urbe que espero conocer en algún momento. Felicidades.

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    1. Gracias por comentar, gracias por leer, espero puedas conocer ese mágico lugar algún día!!!

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