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UNA “NOTICIA” LOCAL Y UN TEXTO DE JORDI MOTA SOBRE LOS SKINS

Recientemente en nuestra ciudad se ha popularizado en medios locales y redes sociales la "noticia", que más parece chisme de barrio, de unos supuestamente autodenominados “neonazis” que golpearon, en un exclusivo sector de la ciudad, a unos chicos por ser "hippies y negros" , la denuncia la hace el concejal Daniel Carvlho a través de su cuenta de twitter e inmediatamente los medios, sin siquiera verificar la situación, han hecho eco de la misma, fue tanto en el boom que salió incluso en medios nacionales, pero lo que llama la atención es que a pesar de él decir que ya había una denuncia, en la nota del canal local Teleantioquia, el personero sale a desmentir diciendo que no existe una denuncia sobre este tema concreto, cabe anotar que en esta ciudad estas denuncias las recibe la Fiscalía y no la Policía como dice el concejal.


Creo que no hace falta ser un genio para darse cuenta de lo que pasa acá, no hace falta ser una persona muy inteligente para entender el lenguaje corporal del señor concejal y darse cuenta que esta armando un circo de lo que parece ser un hecho aislado de una pelea de jóvenes, pero el caso no es si es aislado o no, el caso es el show mediático que se formó en torno a este tema y el trasfondo que tiene realmente y las repercusiones para los NS serios, en este interesante texto de Jordi Mota analizaremos la raíz de esta situación y le daremos explicación, los dejamos con la "noticia" en cuestión y con el texto del fallecido camarada Mota, al cual siempre desde este blog queremos rendirle homenaje no dejando en el olvido su legado.



Creo que el nacimiento de los skins nazis ha sido en parte casual y en parte provocado. Me inclino a creer que originalmente fue fortuito pero posteriormente ha sido aprovechado y explotado como una moda muy positiva para el sistema. Las bandas callejeras no son un fenómeno de ahora, más bien podríamos decir que, como el terrorismo, es un fenómeno propio del capitalismo. Los motoristas desgreñados, con Harley Davidson y chaquetas de cuero son un fenómeno de mi juventud —tengo ahora 50 años— y no precisamente de ahora, la gran diferencia es que ahora van pelados y antes iban peludos. Podríamos decir que, objetivamente hablando, es un fenómeno 'demodé' y que en gran parte está sustentado y apoyado por gente izquierdista de mi generación que evidentemente no tienen nada de nazis. Son, por otra parte, un fenómeno marginal y cuantitativamente poco importante cualitativamente menos todavía. Las organizaciones marginadas —como lo son las nacional socialistas ahora— atraen a gente marginal. Los skins son gente marginal, no marginada.

La supuesta violencia racista de los skins no sólo es practicada por una exigua minoría de los mismos, sino que además toma por víctimas a negros indocumentados que no tienen familiares ni amigos que les defiendan y que no pueden presentar denuncias por su propia situación de ilegalidad. Los skins, pese a proclamarse nazis, o mejor, pese a llevar sus símbolos, nunca han protagonizado ningún acto violento contra los judíos, ni siquiera verbal, pues saben que los judíos pueden ser cualquier cosa menos gente indocumentada y falta de apoyo. Y es que los skins violentos —no todos lo son— escogen a sus víctimas entre adolescentes desarmados, aislados y desprevenidos o entre ancianos o gente que no puede ofrecer resistencia.

Evidentemente desde este punto de vista los extranjeros ilegales son un objetivo perfecto y lo mismo atacan a un negro, a un moro o un 'sudaca’ aunque sea blanco. En los casos —por lo demás poquísimos— en que los skins atacan a inmigrantes indefensos, se produce una gran reacción de la prensa, pero las propias víctimas casi siempre permanecen al margen, mientras que cuando es agredido un hincha de futbol las cosas acaban en los tribunales y los agresores suelen ser realmente castigados. En el primer caso lo que interesa realmente a la prensa es utilizar las agresiones políticamente. En el segundo, ya que las personas afectadas son de aquí, lo que preocupa es el castigo y no la propaganda. El motivo por el cual los skins, que como digo existían como fenómeno social similar en mi juventud —aunque entonces exhibían símbolos nazis con menos frecuencia— han proliferado y además han sentido la necesidad de ampararse en la parafernalia del III Reich, se explica por el hecho de que en los últimos años se ha acabado de forma total con los grupos, editoriales o entidades de carácter nacionalsocialista o próximos a ellos.

Hay que añadir también que los últimos supervivientes de la época del III Reich que podían desmentir y desautorizar a los skins, han muerto casi en su totalidad. Desde hace una docena de años —quizás algo más— no hay más que una versión oficial de lo que son los nazis. Antes los NS calificaban a los individuos similares a los skins actuales como 'Hollywood nazis', es decir, individuos que eran nazis según lo que Hollywood decía que eran. Entonces  represión continua en Europa, no pueden oponer una actitud a otra y no pueden disputar la calle a los skins porque éstos —nazis o no— pese a sus agresiones, son tolerados, mientras los nacionalsocialistas pese a no protagonizar nunca ningún acto violento, están prohibidos en casi todos los países o 'acorralados' en el resto.

Podríamos decir que el fenómeno skin reviste una importancia especial en Europa. Los europeos, quizás en parte con la excepción de Inglaterra, tienen un sentido dictatorial de la política. Cuando refiero a alguna persona que desde que empecé a escribir, en época de Franco, hasta ahora, he tenido siempre la sensación de inseguridad y he tenido dudas sobre lo que era posible escribir, y que consecuentemente para mí tan dictadura era aquella como ésta, las habituales respuestas, de lo que podríamos llamar gente de la calle, es recomendar que no me meta en líos, decirme que mis ideas están anticuadas, que hay que evolucionar, que hay cosas que no deben permitirse que se digan. En definitiva la gente que estaba contra la dictadura de Franco no lo estaba por defender la libertad de expresión, sino para defender SU libertad de expresión. Una vez él puede decir lo que quiere ya existe libertad. Cada vez que refiero que América es el país de la libertad, los interlocutores quedan sorprendidos, pero la realidad es esa.

En Estados Unidos a un ciudadano americano le preocupa que otro no pueda expresar sus ideas. Aquí lo único que preocupa es poder expresar las propias. En USA donde existen partidos nazis, editoriales de igual ideología y muchas paralelas o afines, el fenómeno skin no tiene ninguna importancia. Los nazis son los nazis, los que llevan bandera con la esvástica, pelo corto, son disciplinados, obedientes, son capaces de defenderse incluso en inferioridad de número y también incapaces de agredir incluso en superioridad. Me decía no hace mucho un alemán bien situado económicamente y que por su edad no había vivido en el III Reich —aunque se calificaba a si mismo de NS— que él hubiese combatido a Hitler si en el III Reich estuviese prohibida la discrepancia, la discusión. Sabemos que muchos temas eran objeto de debate y que existían posturas antagónicas, como podía ser el caso de Rosenberg y su 'Mito', que fue atacado y criticado por personas de dentro y fuera del Partido por medio de libros y publicaciones.

Un antiguo y prominente miembro de CEDADE me decía no hace mucho que los skins eran el equivalente del nacionalsocialismo de los años treinta, pues representaban las ideas más avanzadas, tal como Hitler era el vanguardista de su tiempo y arrastraba tras él a la juventud. En cambio decía, los actuales nazis defendían ideas reaccionarias, burguesas, pasadas... Bien, todo esto es una melonada, pues en definitiva la actual sociedad no es más que una copia de la modernidad de los años veinte, la vida disipada, los bailes con ritmo desenfrenado, el arte vanguardista rompiendo con el pasado, la dignificación de la droga, el feminismo moderno, la exaltación del homosexualismo, la libertad sexual, la disolución de la familia, la crítica y descrédito hacia la religiosidad, el desorden (mafia, anarquismo, crimen organizado), el alcoholismo, el progresivo empobrecimiento de las masas junto a un lujo desbordante....

El nacionalsocialismo apareció para oponerse a todo ello. Fue revolucionario precisamente por oponerse a ello y obtuvo el apoyo de las masas por defender la familia, el arte tradicional, el orden y la disciplina, el trabajo, la religiosidad, la vida sana, la dignificación de la mujer y del hombre, la defensa de lo saludable, de lo noble... En los años 30 defender todo esto era ser revolucionario como sigue siéndolo ahora. Es mucho más revolucionario por ejemplo, luchar contra el aborto que luchar a su favor. Pretender que los skins son la vanguardia de la revolución es tanto como pensar que existe una tal revolución. La revolución ya está hecha. Ellos han hecho su revolución. Todos esos valores negativos que se inventaron en los años 20 y que se han aplicado por fin al final del siglo, son su revolución. Y su revolución ha fracasado.

Tuvieron su oportunidad a la vista de la decadencia de los gobiernos burgueses, que habían convertido los valores tradicionales en convencionalismos, que habían desprovisto los valores familiares, laborales, guerreros y éticos de su vitalidad y naturalidad, para transformarlos en fórmulas arcaicas, rígidas y sobre todo dominadas y controladas por una minoría que excluía de sus proyectos a las masas populares. Eso les permitió vencer. Pero ahora son ellos los que desde una actitud minoritaria y oligárquica, han creado una nueva aristocracia del dinero y no tiene la más mínima base en que asentarse toda vez que los grandes valores del hombre occidental, la religión, la familia, la cultura milenaria, la milicia o el trabajo, han sido desacreditados. La actual 'revolución' se asienta únicamente en los negocios y EN EL DINERO. Ahora la auténtica revolución es volver a los valores tradicionales que han existido en Europa y en el mundo occidental ininterrumpidamente con el pequeño lapsus de los últimos años.

En los años 20 todas estas ideas eran esgrimidas desde fuera de los gobiernos. Los gobiernos europeos eran burgueses y se oponían a estos cambios tan drásticos. Ahora los gobiernos burgueses son los actuales y el NS aparece como la revolución que puede defender esos valores tradicionales, pero no desde la óptica de la burguesía, para defender unos valores aristocráticos o unas oligarquías de origen nobiliario o económico, sino para llevar a cabo una revolución socialista como la de Hitler, en cuyo gobierno se construían barcos de lujo pero para uso y disfrute de los trabajadores, donde se creaban grandes conjuntos arquitectónicos —mucho menos grandilocuentes que los que construye el capitalismo, todo hay que decirlo— como representativos de un pueblo que consideraba el trabajo un honor y la cultura un deber, y en el cual vivir de una forma sana, religiosa, solidaria y familiar era lo natural.

En todo este papel, tanto en la revolución NS como en los gobiernos burgueses y capitalistas ahora en el poder, los skins no pintan nada y si algunas personas los identifican con los nazis porque usan símbolos de tal ideología política, también deberían confundirlos con piratas pues con la misma frecuencia usan la 'Holly Roger' (la bandera pirata) y si no los identifican es simplemente porque los periódicos no se lo han indicado así, pues por su aspecto físico están mucho más cerca de la imagen que da Hollywood de los piratas que la que da de los nazis. Lo peor del fenómeno skin no es que algunos de tales individuos se crean nazis o que la prensa los considere así, lo peor es que hay unos pequeños grupos de personas aparentemente juiciosa, con una cierta formación intelectual y que se autocalifican de nacionalsocialistas —aunque sea en privado— que han llegado a creer que los skins tienen utilidad para el NS, pues cuando aparece un skin aparece también un periodista, lo cual trae publicidad y, tal como se ha repetido tantas veces —suponemos que el slogan o refrán debe haber nacido en una escuela de periodismo—, lo más importante es que hablen de uno aunque sea mal, incluso algunos más sutiles dicen, "aunque sea bien".

La verdad, acreditada por los años, es que lo importante es que hablen de uno bien. Por ello los partidos de los que la prensa habla bien ganan y los criticados pierden. Ser conocido es una cosa y popular otra. Para ser conocido basta que la prensa hable mal de uno, y en definitiva para ser conocido basta con decir o hacer cualquier estupidez. No hace falta tirar una bomba en la platea del Liceo como hicieron los anarquistas, basta con tirar una ración de chocolate con churros para salir en la prensa. Para ser popular es preciso que la prensa hable bien, al menos una parte de ella. Y las ideologías políticas pretender ser populares y no conocidas. Los skins no tienen más utilidad que la de servir de coartada para prohibir o limitar la libertad de expresión de los auténticos NS, apoyándose en actos vandálicos cometidos por skins, aunque junto a unos pocos actos gravísimos, en la mayoría de los ocasiones se trate de cuestiones de no mucha importancia, que son pese a todo convenientemente aireadas por la prensa.

Sin embargo creo que el fenómeno skin perderá progresivamente importancia, al menos en cuanto a la minoría que se autoproclama nazi o usa sus símbolos. Eso es lo previsible viendo el riesgo que conlleva ser skin-nazi, pues mientras un skin cualquiera puede proclamar en TV que hay que acabar con los capitalistas, por ejemplo, y ello no le supondrá probablemente ningún problema, si dice lo mismo de los negros, por citar un caso concreto, tiene el juicio y la condena asegurada.

Esto va a hacer que los skins se lo miren mucho antes de proferir bravuconas opiniones sobre temas que ya han notado que son peligrosos. En cierto modo lo normal sería que se permitiese hablar libremente a los skins-nazis toda vez que ellos confirman con sus opiniones lo que la prensa dice que es la ideología nazi. Sin embargo, lógicamente, cuando dicen cualquier insensatez, hay un clamor de protestas, con lo cual también los skins-nazis desaparecerán como han desaparecido los nacional socialistas, aunque unos por decir barbaridades —los skins— y los otros por negarlas. Sea como sea la figura del nacional socialista no es otra que la que nos ofrecen los documentables de propaganda del III Reich. En primer lugar no existe un NS de antes y otro de ahora. Hay un único NS, el de antes. Por otra parte no es lógico ningún cambio sustancial de lo que era un NS.

Entre los cristianos de hace 100 años y los de ahora hay muchas más coincidencias que divergencias, más bien podríamos decir que casi todo son coincidencias, y lo mismo suele ocurrir con cualquier ideología.

Si determinada ideología entra en conflicto con su época lo normal es que desaparezca y no que se adapte a ella. Aquellos que se llaman NS y discrepan del pasado constituyen en todo caso una nueva ideología, pero nada o muy poco tienen que ver con la anterior. Ahí tenemos el ejemplo entre los comunistas, que ante una situación similar han optado por cambiar de nombre y de símbolos. Es totalmente absurdo que alguien utilice los símbolos del III Reich y ofrezca exteriormente una imagen totalmente diferente, tanto física como anímicamente, de lo que puede verse en los documentales de propaganda de aquella época. El NS era un hombre de orden, disciplinado, religioso, amante de la naturaleza y la familia, respetuoso con sus enemigos y con un profundo espíritu de lucha. A este respecto es indiferente que se cometieran o no crímenes, pues ello no modificaría el estereotipo del militante NS, ello únicamente demostraría que habían sido engañados y traicionados por sus máximos dirigentes. De la lectura de los textos NS surge una imagen, de las películas de Hollywood otra. Quizás habrá que dar la razón a un muy buen amigo mío que en el momento álgido de una discusión le dijo a su oponente: "Yo no tengo nada a hacer frente a Ud, ya que yo he leído muchos libros y Ud. ha visto mucha Tele".

Ese es el problema y esa es la explicación del fenómeno skin. Al menos eso creo yo.

Saludos afectuosos


Jordi mota

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